Una cirugía programada, es decir, planeada de antemano, es ideal porque permite una planificación con previsión y ayuda a garantizar las mejores condiciones posibles para la operación. Antes de una cirugía, es recomendable preparar al paciente:

  • Que se encuentre correctamente vacunado y desparasitado interna como externamente​. Es aconsejable un tratamiento antiparasitario externo el día anterior (si no lo tiene reciente).
  • Bañarlo ​2-3 días antes de la cirugía.
  • Ayuno ​de alimento sólido​ en las 12 horas previas​ a la cirugía.
  • Se le debe retirar el agua ​de bebida 2 horas antes​ de la cirugía.

Hay que tener en cuenta que, pese a todo, en todo procedimiento quirúrgico existe un riesgo asociado al procedimiento en sí, como a la anestesia general, si bien es cierto que cuando se plantea una intervención quirúrgica es porque existe un BENEFICIO que compensa siempre el riesgo asociado. Para controlar y reducir este riesgo, se realizan una serie de pruebas prequirúrgicas que nos permiten determinar el estado de salud del animal, diagnosticar posibles enfermedades que podrían producir complicaciones inesperadas y elegir el protocolo anestésico más adecuado y seguro para el paciente. Éstas se pueden realizar antes o el mismo día de la cirugía, y consisten en:

  • Examen físico completo: auscultación cardiopulmonar, toma de temperatura, peso, mucosas, pulso, frecuencia cardiaca…para valorar el estado físico general del animal.
  • Análisis de sangre completo (hematología y bioquímica sanguínea): nos permite detectar la presencia de muchas enfermedades como pueden ser anemia, diabetes, infecciones… las cuales podrían complicar el procedimiento.
  • Radiografía de tórax (en casos específicos): se realiza para evaluar la cavidad torácica (pulmones, corazón, etc.). Permite descartar la existencia de patologías cardiacas ocultas que aún no han mostrado sintomatología. De cara a un procedimiento quirúrgico, es muy importante el correcto funcionamiento cardiaco, ya que todas las drogas anestésicas afectan en mayor o menor medida al funcionamiento del corazón. En caso de encontrar anomalías podremos llegar a un diagnóstico precoz y tratar el problema, posponiendo la cirugía si fuera necesario o, al menos, tomando precauciones especiales si no fuera posible atrasarla.
  • Realización de otras pruebas en función de los hallazgos encontrados en el examen físico, analítica o radiografías (tales como ecografía, electrocardiograma, etc.).

Publicado: 13 de Febrero de 2017 a las 08:42