Con la llegada del calor, los paseos por el campo, parques, cunetas o zonas con hierba seca se vuelven más frecuentes… y también aumentan los problemas por espigas. Aunque parecen inofensivas, las espigas pueden clavarse en la piel, introducirse en los oídos, nariz, ojos o entre los dedos, provocando molestias importantes, infecciones e incluso lesiones que requieren atención veterinaria. En Centro Veterinario Trivet, en Cuenca, vemos cada temporada muchos casos relacionados con espigas, por eso es fundamental saber cómo prevenirlas y cuándo actuar.
¿Por qué son peligrosas las espigas?
Las espigas tienen una forma puntiaguda y pequeñas estructuras que hacen que avancen con facilidad, pero que sea difícil que salgan solas. Por eso, una vez se introducen en el cuerpo del animal, pueden ir desplazándose y causar inflamación, dolor, infecciones o abscesos.
Las zonas más habituales donde encontramos espigas son los oídos, provocando sacudidas de cabeza, dolor o inclinación de la cabeza; la nariz, causando estornudos bruscos y repetidos; los ojos, con lagrimeo, ojo cerrado o irritación; y las patas, especialmente entre los dedos, donde pueden provocar cojera, lamido insistente o inflamación.
También pueden clavarse en la piel del abdomen, axilas, ingles o zona genital, sobre todo en perros con pelo largo o que pasean por zonas de vegetación seca. Si tu perro o gato empieza de repente con molestias después de un paseo, una espiga siempre debe estar entre las primeras sospechas.
Cómo prevenirlas y cuándo acudir al veterinario
La mejor prevención es revisar bien a tu mascota después de cada paseo, especialmente si ha estado en zonas con hierba seca. Es importante mirar orejas, ojos, nariz, axilas, ingles, zona genital y espacios entre los dedos. En perros de pelo largo, mantener el pelo de las patas y orejas más controlado durante la temporada de calor puede ayudar a reducir el riesgo.
Debes acudir a Trivet si observas alguno de estos signos: sacudidas intensas de cabeza, estornudos repetidos, ojo cerrado, cojera repentina, lamido insistente de una pata, inflamación, secreción, dolor o cambios de comportamiento tras el paseo. No conviene intentar extraer una espiga profunda en casa, porque puede romperse, introducirse más o causar más daño.
En muchos casos, retirar una espiga a tiempo evita complicaciones mayores. Por eso, si tienes dudas, lo más seguro es consultar. En Centro Veterinario Trivet podemos valorar a tu mascota y actuar cuanto antes para evitar que una pequeña espiga se convierta en un problema serio.
